Unidad II. Actividad 7.La evaluación en el aula de Telesecundaria.
SINTESIS
¿Cómo evaluar en el aula?
Sabemos que el tiempo es un recurso no renovable; es común que el maestro se pregunte a qué hora podrá evaluar si está muy ocupado dando sus clases. Es cierto que una de las mayores dificultades que tenemos los docentes es impartir nuestras clases y a la vez identificar información útil para la toma de decisiones por medio de instrumentos de evaluación —cualitativos o cuantitativos—; sin embargo, ésta es una de las responsabilidades frente al compromiso de ofrecer una educación de calidad, y debe empezarse desde el contexto más inmediato: el aula. En seguida propongo algunos elementos sobre cómo obtener y sistematizar dicha información.
1. Determinar el encuadre de evaluación
Establecer y ponderar de manera clara y precisa los aspectos generales a evaluar junto con los alumnos para llevarlos a la reflexión sobre la importancia de consolidar conocimientos y competencias, y al mismo tiempo describir aspectos particulares sobre cada uno de ellos.
Por ejemplo:
• Evaluación continua 40%: Al respecto pueden considerarse el trabajo en clase, las tareas, la participación así como las competencias generales y específicas, y ejercer la evaluación formativa incluyendo aspectos cuantitativos y cualitativos, en función de las características individuales de los alumnos.
• Examen 40%: Aquí deben particularizarse tipos de reactivos, establecer el valor de cada uno, y los conocimientos y competencias que se incluyen —el profesor puede valorar instrumentos que no sólo consideren resultados, sino también procesos, determinar estándares de aula y de escuela y tomar en cuenta estándares nacionales e internacionales, como los del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA)—.
• Portafolio del alumno 20%: Para conformarlo, los estudiantes pueden tener un conjunto de carpetas de papel pegadas en forma de acordeón en las que depositarán aquellos trabajos o evidencias de sus aprendizajes: ensayos, mapas mentales, mapas conceptuales, escritos, etcétera, que retraten el ejercicio de la práctica docente y que posteriormente puedan retomarse para la reflexión, la toma de decisiones y los procesos de mejora. El portafolio puede intercambiarse entre pares y llevar a la práctica coevaluación y heteroevaluación, en la que, a partir de un rúbrica o una lista de cotejo que diseñen el docente y los alumnos en conjunto se otorgará una valoración. Así, todos participan en el proceso de evaluación.
Comentarios
Publicar un comentario